La Fundación del DAV Santiago – Traducción del artículo publicado en 1964

Resulta sorprendente y difícil de explicar que el DAV Santiago haya sido creado, acá en la capital, recién 15 después de la fundación del club del mismo nombre en Valparaíso.

De vez en cuando se encontraban antiguos socios del DAV Valparaíso que se habían trasladado a Santiago en algún local alemán y se recordaban con un vaso de cerveza de las hermosas excursiones que se hacían desde Valparaíso, pero eran muy pocos como para pensar en tomar una decisión final.

Entonces apareció el 22 de julio de 1924 en el entonces llamado “Deutsche Zeitung für Chile” en la sección “Vereinsleben” la siguiente noticia:

Se ha planeado la fundación de un Club Alemán de Excursionismo en Santiago.

“Las bellezas del paisaje de Chile desde siempre han ejercido una atracción en los excursionistas alemanes. En Valparaíso existe desde hace bastante tiempo un club de excursionismo de nuestros compatriotas. Ahora se tiene la intención de crear una organización similar acá en Santiago. A los interesados se les solicita asistir a una reunión el jueves 24 de este mes, a las 9:30 de la noche en el local de la Asociación Cristina de Jóvenes, Delicias N° 1312.”

En el día señalado se encontraron aproximadamente una docena de señores, de los cuales casi la mitad eran antiguos miembros del DAV Valparaíso. Su influencia se puede atribuir a que inicialmente se haya decidido fundar una sección del DAV Valparaíso para cuyo objetivo se quería entrar en contacto con Valparaíso, para en el siguiente encuentro, que debía realizarse el 7 de agosto de 1924, tomar la decisión definitiva.

El 7 de agosto de 1924 se reunieron en el local de la Caja Alemana para Enfermos, Viudas y Huérfanos, San Pablo 1055, los siguientes señores:

El señor Rudi Vogel (Weber & Co.), quien con la inserción de la noticia había dado el verdadero impulso para la fundación del DAV Santiago, y los señores Theodor Malbranc, Gustav Fremerey, Walter Peukert (los tres del Banco Germánico), Kurt Klemm (Deutsche Zeitung für Chile), Hjalmar Jacobsen, Hans Hennig (ambos de la AEG), Sebastian Krückel (San Diego 59) y Hermann Sattler (Alert & Co.).

El señor Rudi Vogel abrió la sesión y tras un corto saludo le dio la palabra al señor Malbranc para que informara sobre la respuesta del DAV Valparaíso. Tras la lectura de la respectiva carta los presentes se declararon disponibles para fundar una sección del DAV Valparaíso en Santiago. Esta decisión fue comunicada de inmediato (como el Deutsche Zeitung für Chile al día siguiente publicó: “poco antes de medianoche”) entre aplausos vía un telegrama al DAV Valparaíso.

La elección de un directorio temporal que vino a continuación tuvo el siguiente resultado:

Presidente: el señor Thedor Malbranc, Secretario: Hermann Sattler, Tesorero: Walter Peukert, Director de Excursiones: Rudi Vogel. Todos los señores presentes aceptaron la elección y se desarrolló una animada conversación acerca de los siguientes objetivos. Se exhortó a realizar una intensa publicidad para que así el nuevo club se consolidara tan pronto como posible y se consiguieran equipos tales como carpas, sacos de dormir y un proyector. Muy pronto se quería comenzar a presentar diaporamas en el Club Alemán para llamar la atención del círculo alemán residente y animarlos a acercarse a esta nueva sección del DAV.

Un mes más tarde se aceptaron nueve nuevos miembros que fueron los señores Ewald Müller, Kurt Hennig, Hermann Haffner, Werner Bernhardt, Emilio Heysen, Alfred Klaiber, Walther Rothenbach, Karl Feuerbacher y Georg Meyer.

Los primeros meses del nuevo club pasaron rápido en trabajo práctico, prosaicamente uno diría cuando se piensa en Valparaíso en cuyas reuniones de directorio tras la fundación se discutía sobre las condecoraciones, fiestas a la luz de la luna, la búsqueda del tesoro y como conseguir una cacerola para un guiso con salchichas.

El 23 de octubre del 1924 se realizó la primera asamblea con destacada satisfacción puesto que la caja ya tenía $200 y en los meses anteriores ya se habían realizado 5 excursiones, entre ellas una salida de 4 días para el Dieciocho al valle de Yerba Loca.

En los primeros años del club se iba en coche por el valle del Mapocho hacia Yerba Loca. En esos tiempos era raro ver autos en esa zona. Nos subíamos siempre en la esquina de Pedro de Valdivia con Providencia donde en esa época sólo había ranchos y establos de caballos. Al galope nos íbamos hacia el valle del Mapocho. En el puente Ñilhue se cambiaban los 6 caballos. Al galope seguíamos por la cuesta hacia arriba. Arriba del Puente Ñilhue se tomó esta foto. A la derecha abajo está el fundador Malbranc y a la derecha arriba, Rudi Vogel. (Foto de Krückel).
En los primeros años del club se iba en coche por el valle del Mapocho hacia Yerba Loca. En esos tiempos era raro ver autos en esa zona. Nos subíamos siempre en la esquina de Pedro de Valdivia con Providencia donde en esa época sólo había ranchos y establos de caballos. Al galope nos íbamos hacia el valle del Mapocho. En el puente Ñilhue se cambiaban los 6 caballos. Al galope seguíamos por la cuesta hacia arriba. Arriba del Puente Ñilhue se tomó esta foto. A la derecha abajo está el fundador Malbranc y a la derecha arriba, Rudi Vogel. (Foto de Krückel).

Aunque nuestro socio Kurt Klemm en cada oportunidad hacía propaganda para el club en el Deutsche Zeitung für Chile, el desarrollo fue lento, especialmente porque en el primer año seis miembros abandonaron Santiago, entre ellos Sebastian Krückel, quien regresó tras una estadía de más de un año en Cuba.

Al final del segundo año el número de socios había subido a 40 y cada vez se encontraban más amigos de la montaña en el DAV, donde sobre todo se planeaban expediciones a la montaña que le dieron fama al club dentro de la colonia.

En estos primeros años se formaron en invierno los primeros grupos que comenzaron a realizar salidas de ski que se hicieron desde Villa Paulina hacia la zona de la Parva, en la parte alta del valle del Manzano y en Macul Alto. El par de “gringos locos” que por entonces se juntaba en la Plaza Italia con sus esquíes eran objeto de burlas de quienes pasaban por la calle mientras que la “alta sociedad” miraba en forma condescendiente a los gringos. Cuando en la tarde, agotados y bronceados por el sol, -las aproximaciones eran en esos tiempos mucho más largas que lo que la mayoría de los excursionistas y esquiadores de hoy habrían esperado- volvíamos a la Plaza Italia, éramos nosotros quienes con un sentimiento de orgullo y compasión mirábamos hacia abajo las caras pálidas de la gran ciudad.

Imagen de una de las primeras carreras de ski en Farellones cuando todavía no había casas allá. (Foto de Krückel).
Imagen de una de las primeras carreras de ski en Farellones cuando todavía no había casas allá. (Foto de Krückel).

Hermann Sattler

Cuando volvimos los tres del Marmolejo. Sattler, Krückel y Maass.

Traducción: Álvaro Vivanco

Artículo publicado originalmente en la Revista Andina 1962-1964